lunes, 22 de febrero de 2016

¿Porque muchos militares no son Uribistas?


Muchas personas del común, especialmente de la población civil, se atreverán a afirmar con severidad y con férreo radicalismo que todos los Militares de la patria son uribistas por naturaleza, es más, no se lo preguntan sino que se lo creen.

Pero si usted que me está leyendo decide salir de la duda se encontrara con lo siguiente: al preguntarle a un militar si es uribista o no, obviamente el no vacilara en contestarte que los militares no participan en política; pero, si le preguntas a un grupo de militares que actualmente no hacen parte de las filas activas del Ejercito por algún caso en particular (No se acostumbra a usar la palabra ex militar, porque un militar nunca dejara de serlo, así como nunca has visto a un ex médico o un ex arquitecto), se presentara una disyuntiva en cuanto a sus respuestas. Podrás percibir perfectamente respuestas que te confundirán, a tal punto de no entender de donde vienen estas posiciones tan contradictorias y tan opuestas a las que creías en un principio.

Pues bien, yo hago parte de ese grupo de militares que a diferencia de muchos no me considero Uribista.

En muchas de mis publicaciones me han tildado de guerrerista, de fascista, de paramilitar y de una cantidad de improperios que ya son muy subidos de tonos y que no valen la pena mencionarlos; pero, a la luz de la verdad, les confieso que no me han causado ningún daño y mucho menos afectaciones psicológicas que me lleven a contradecir mi formación, mis posturas y mis convicciones. Y como se lo he dicho a muchos de mis amigos más cercanos: “esas no son penas para un guerrero patriótico”.

Yo admiro mucho al señor Álvaro Uribe Vélez, he tenido la oportunidad de leer algunos de sus libros y me parecen muy asertivos, además, coincidimos en muchos posicionamientos e ideas, incluso, armonizo con el hombre en que somos muy disciplinados y estrictos, bueno, también en que así como él, igualmente he recibido los mismos patronímicos insultantes; por eso creo que muchos se estarán sorprendiendo al leer este artículo, porque me han visto en su misma línea, pero ojo, no se confundan, una cosa es coincidir y la otra es ser su seguidor.

Como ya lo venía diciendo, desde mi punto de vista me parece que es un gran titán político, un hombre de gran valor, y sin conocerlo personalmente el país percibió a una persona trabajadora y berraca (como buen Antioqueño). Hombre inteligente y de actitudes serias, pero, que lastimosamente no supo ni ha sabido como asesorarse bien y contar con buenos equipos de trabajo que lo hayan llevado a prevenir varios desaciertos políticos y poder evitar tomar malas decisiones.

Como militar no activo de las Fuerzas Militares, puedo inferir que uno de esos desaciertos a los que me referí con anterioridad es el abandono y la espalda que les dio a los militares privados de su libertad. Acabó con la justicia penal militar en lugar de fortalecerla, envió a sus mejores soldados a la guerra con lanzas pero sin escudos y nuestros escudos debieron ser la protección jurídica.

Y con esto no me refiero a ser impune ¡ señores !, me refiero es a tener las mínimas garantías de que el accionar militar en el área de operaciones fuera custodiado y vigilado con una justicia que protegiera tanto al militar como al enemigo abatido, que salvaguardara a nuestros militares en el desarrollo del debido proceso, que asegurara la protección de la cadena de custodia de las diferentes pruebas y que pudiera evitar la compra de testigos falsos;  como presidente omitió ante el poder judicial exigir respeto en derecho, para una defensa digna ante un tribunal imparcial y justo y no como se ve aun, que muchos militares enfrentan estrados judiciales de una justicia infiltrada y permeada por la izquierda; no demandó respeto por la protección de los derechos humanos de sus hombres (porque los derechos humanos también aplican para la humanidad de ellos). Absolutamente nadie hablo por ellos y prácticamente nada de esto se evitó durante el gobierno de Uribe. ¿Cuál fue el resultado? Una cacería de brujas por parte de la fiscalía y el ente judicial, llenando las cárceles ordinarias de militares, vulnerándose muchos de sus derechos y llegando a una suma de 1500 militares privados de su libertad; con esto se cercenó la moral combativa de las tropas, muchos fusiles se silenciaron y entro el miedo a nuestras filas para no ser judicializados infamemente.

Justicia tan infiltrada zurdamente, que los militares percibimos las protestas de la rama judicial junto con los diferentes paros que se promovieron durante este periodo presidencial por el inconformismo de salarios y demás, como la excusa para dictar condenas a los militares. Llegamos a considerar, que por cada militar condenado, representaba una respuesta agresiva ante el ejecutivo por la negativa de las diferentes pretensiones ante al gobierno. Entendimos que el fin era deslegitimar la política de seguridad democrática como fuera, sino se accedían a las exigencias que hacían las asociaciones sindicales en sus protestas.

¿Hubo errores operacionales y excesos militares? Eso le compete a la justicia determinarlo, pero no puede ser concebido echar en un mismo saco todo lo que huele a camuflado sin antes pasar por un análisis y unas pesquisas detalladas de cada proceso judicial.

Se llegó al descaro de que un juez se dedicara exclusivamente a llevar procesos penales de militares, cargando hasta más de 15 procesos y obviamente todos con fallos condenatorios. A este juez se le sumaban el mismo fiscal y el mismo abogado de las víctimas que pertenecía a una ONG de derechos humanos con tendencia izquierdista, todos estos abogados adelantando los mismos 15 o más procesos. Cuando veían que un servidor del ministerio público no apoyaba la teoría del caso de esta terna, procedían a cambiarlo y si no podían, omitían todos sus alegatos de conclusión. Existen casos de compra de testigos falsos, de militares con condenas a cuestas y que nunca fueron a juicio, es decir, condenados como reos ausentes, se presentaron violaciones al debido proceso y a la exclusión de testimonios y pruebas cruciales donde se comprobaban la inocencia de muchos de estos militares.

Uribe y su equipo de trabajo no se dieron cuenta de esta guerra jurídica, no la previnieron y no la anticiparon. Lastimosamente esa guerra judicial hoy por hoy va detrás de él y va a patrocinar el indulto de los máximos cabecillas de las Farc, porque aún está en ejecución ese plan estratégico judicial por parte de los terroristas Habaneros. Está guerra jurídica fue diseñada por los tentáculos políticos de las Farc para ser consumada hasta más allá de la toma del poder, junto con la constituyente que busca la refundación de la patria. Esto para mí fue y ha sido un gran desacierto y no es solo eso, sino, que fue un gran error garrafal por lo que el país se verá en la obligación de presenciarlo y enmendarlo en el “posconflicto”.

Como buen militar, dentro de mi formación castrense, cuando fui cadete me enseñaron algo llamado “lealtad” y esto para nosotros es una consigna estipulada bajo el lema del Ejercito Nacional (Patria, Honor, Lealtad), Uribe la aplicó para con nosotros y eso es difícil de perdonar; por algo será que nuestro código penal colombiano tipifica la deslealtad como traición a la patria y nosotros nos sentimos traicionados. Además, cuando el confía ciegamente en Santos le da el aval y el respaldo para que fuera presidente y el hacerlo significo que traicionara las banderas de la política de seguridad democrática, con el agravante de que éste tampoco atacó la guerra jurídica sino que la termino patrocinando. Hoy día el señor Uribe Vélez está sintiendo el dolor de una traición y lo que ese error esta representando, creo que debe de estar frustrado al no haber podido prevenir este caos, porque lo de hoy es el resultado de su periodo presidencial.

Se podrá criticar el proceso de paz como tal, incluso yo soy uno de sus férreos críticos, pero con tristeza me atrevo a decir que las Farc nos ganaron la guerra y no con las armas sino con política y con la complacencia de Santos. La ganaron implementando la guerra jurídica y la guerra asimétrica, conceptos desconocidos por la política de seguridad democrática que no fueron tenidos en cuenta para prevenirlos y contrarrestarlos.

Tristemente las Farc son los únicos que han hablado de los militares privados de la libertad, pero no con el fin de representarlos sino de botar un salvavidas al mar para que los militares se prendan de estos y no se sigan ahogando con sus condenas de 20, 30, 40, 50 y demás años y así poder subirlos al barco de la paz. Ellos nos tiraron al mar y ahora nos salvan, que ironía. Este párrafo que estoy escribiendo quiero que lo lean con tono de desprecio, porque no me satisface escribir una realidad que incomoda a muchos, en especial a mí. Ese salvavidas se llama justicia transicional, diseñada para indultar terroristas, terminar de condenar los militares que les quedaron faltando y darles la libertad a los oficiales, suboficiales y soldados que ya llevan más de 8 años privados de su libertad; terminó siendo la única voz de estos militares que fueron arrodillados jurídicamente y prácticamente podríamos decir que es su única salida. Ya lo que Uribe y su equipo de trabajo pretendan hacer ahora es demasiado tarde; le diría al señor senador evocando las palabras de nuestro señor Jesucristo en la cruz que “Todo está Consumado”.
¿Cuáles serán los resultados de esta ofensiva jurídica? tendremos terroristas absueltos de todos sus crímenes haciendo política con armas, usaran las estadísticas que le dejarán la guerra jurídica, la guerra asimétrica y la justicia transicional para así poder equiparar ocho años de política de seguridad democrática- que para mí a pesar de todo fue efectiva esta política, ver publicaciones anteriores sobre los 15 años del plan Colombia- a 60 años de masacres, secuestros, extorsiones, narcotráfico, terrorismo y súmele muchos etcéteras porque seis décadas de barbaries no las puedo resumir en tan solo dos renglones. Nos doblegaron y el país sentirá el resultado de ese craso error.

Estas son mis razones por las que no me considero uribista, ahora veremos con que otros apelativos me tildaran los que santifican al señor Álvaro Uribe y que terminan rayando con el fanatismo. Creo que a las personas hay que decirle las cosas como son y hacerle notar sus errores así como hoy lo estoy haciendo. Aclaro, si no me considero uribista mucho menos santista, petrista ni todo lo que termine en terrorista ¡válgame Dios!
Señor senador, si usted puede leer esta publicación quiero que pueda comprender que no todos los militares lo santificamos, usted puede representar muchas de nuestras posturas y podemos coincidir en otras, incluso, podemos seguir la misma línea, pero eso no significa que algunos lo sigamos con fanatismo ortodoxo. La construcción de la patria no debe pesar en los hombros de un solo hombre sino en la construcción democrática de quienes nos duele la República y queremos hacer de ella que sea siempre grande, respetada y libre. Entiendo que usted es humano y tiene errores, pero el objetivo es reivindicarlos y se puede hacer mucho para subsanar las heridas de los que en algún momento nos sentimos traicionados. Ademas, como buen patriota le quiero decir que podríamos trabajar hombro a hombro por esta patria que tanto amamos y no dejarla a la merced de los terroristas. 
Quiero terminar diciéndole que para edificar país, debemos de reconocernos con nuestros errores y creo que a las personas que uno admira se les debe respetar haciéndole caer en cuenta de sus faltas, siendo claros y no refiriéndose con hipocresías y con falsas diplomacias. Y ojo, porque así lo hacen muchos que usted tiene a su alrededor, tiene muchos aduladores, fanáticoshipócritas y falsos.

1 comentario:

  1. yo no soy militar soy una civil como cualquier otra, me sumo a este valioso articulo que si bien nos muestra a muchos parte de la realidad oculta que muy pocos conocemos y hemos vivido ya sea de forma directa o indirecta me sumo a esta declaración: tampoco soy uribista he vivido muy de cerca y he tenido que aprender a llevar a cuestas una realidad latente que pocos viven... la de llevar indirectamente una condena dictada por un juez, un abogado y un fiscal de mas de 20 años a un gran hombre, padre, esposo, hijo, amigo y sobre todo un gran militar sin razón ni pruebas suficientes, mas que el solo hecho de ser militar y funcionario publico que se convirtió en una estadística mas de la guerra jurídica de nuestro pais, en un resultado de las farc porque fue sacado de combate sin haber sido herido en el mismo, pero si fue flagelado en su honor militar que con el paso de los días, meses y años ha tenido que vivir con la indignación de sentirse traicionado y desprotegido ante una guerra anunciada de la cual uribe y su equipo de trabajo se hizo el sordo, el ciego y le quito a cada uno de estos hombres su escudo lo que se haga hoy en día por ellos ya no vale la pena es demasiado tarde, pero si vale la pena dejar en claro y hacer algo porque no deben estar en el mismo costal y no deben ser tratados en igualdad de condiciones aquellos que ha sacrificado su vida, su juventud, sus familias, su libertad por salvaguardar y defender este país indolente y sin memoria que han luchado durante décadas contra aquellos que durante las mismas han sembrado terrorismo, barbaries, dolor y muerte en cada uno de los que hemos sido victimas de estos que hoy en día están sentados en la habana pretendiendo quedar en igualdad de condiciones e incluso gozar de beneficios e indultos que no se merecen.

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