martes, 27 de junio de 2017

Asimetría Jurídica: Antes, Durante y Después del Post-Acuerdo



 “La asimetría se hizo presente en este conflicto de tipo irregular en los diferentes juzgados y arrodilló a toda una institución bajo el miedo de caer en prisión presentándose la baja moral de las tropas, se llegó hasta el abandono del mismo Ejercito a sus hombres terminando estos enfrentándose absolutamente solos a la guerra jurídica”

La real academia de la lengua define la simetría como: “Correspondencia exacta en forma, tamaño y posición de las partes de un todo”[1], es así, como este concepto cobra validez en el tiempo presente cuando nos referimos al pulso de fuerzas regulares enfrentadas en un conflicto. En mis últimas publicaciones me he referido más al término asimétrico evidenciado en la guerra jurídica, donde este concepto es aplicable a la misma guerra pero bajo diferentes parámetros de ejecución. Cuando hablamos de asimetría nos referimos a desigualdad, es decir, que no es simétrico o igual.

Me remontaré a las guerras de cuarta generación denominadas también de tipo asimétrico[2] o también de baja intensidad, esto debido a su tipificación, pero por ahora no me enfatizaré sobre el concepto propiamente militar –en otra publicación explicare la procedencia y la aplicación de la asimetría en el plano Internacional desde el ámbito de seguridad y defensa- sino a lo jurídico.
Van Creveld[3] afirma que los conflictos asimétricos requieren de un orden jurídico propio, y es así como el oponente irregular siempre utilizara la democracia y la fragilidad de los estados para sus fines. Colombia no es ajena a esta asimetría, por ende desde la aprobación de la ley 1820 del 30 de  Diciembre de 2016 en el título II, capítulo I Artículo 9 infiere términos simétricos con tan notable contrariedad que en tan solo dos renglones se habla de tratamiento especial diferenciado pero a su vez simétrico:

Artículo 9°. Tratamiento penal especial, simétrico, simultáneo, equilibrado y equitativo. Los agentes del Estado no recibirán amnistía ni indulto. Los agentes del Estado que hubieren cometido delitos con ocasión, por causa, o en relación directa o indirecta con el conflicto armado antes de la entrada en vigor del Acuerdo Final de Paz, recibirán un tratamiento penal especial diferenciado, simétrico, equitativo, equilibrado y simultaneo de conformidad con esta ley.

Ahora bien, una cosa es lo que dicta la ley y la otra es la realidad de cómo se aplique, todo depende de quien la interprete, de cómo sea dilucidada y de ahí si viene su aplicabilidad. En el marco jurídico para la terminación del conflicto armado en Colombia se dispuso una Justicia Especial para la Paz donde notablemente las amnistías y la participación política solo será destinada para una de las partes, en este caso para las FARC, sin embargo, para los miembros de la fuerza pública solo está dispuesto la aceptación de delitos para poder acceder a todos los beneficios y si no es así, al uniformado le tocara demostrar ante la JEP su inocencia y si esta falla en su contra (así como actúa la justicia ordinaria y no creo que sea diferente) su condena obviamente será de 20 años que a todas luces será preferible esta imputación a comparación de los 30, 40, 50 y 60 años de prisión que ya cargan en sus hombros. Me pregunto: ¿Dónde está la “Simetría” que tanto predica y repite y repite durante toda la ley 1820? ¿Cómo un texto como este de tipo jurídico puede predicar simetría pero a la vez ser asimétrico y contradictorio?

La realidad es que aquí los únicos vencidos son las FFMM así el comandante del Ejército pregone a los cuatro vientos todo lo contrario y les imponga a todos una medalla en el pecho con la “V” de Victoria, la asimetría se hizo presente en este conflicto de tipo irregular en los diferentes juzgados y arrodilló a toda una institución bajo el miedo de caer en prisión presentándose la baja moral de las tropas, se llegó hasta el abandono del mismo Ejercito a sus hombres terminando estos enfrentándose absolutamente solos a la guerra jurídica.

Pero la asimetría no termina ahí, el acceso a los beneficios de la JEP no son totales sino parciales, se ha diseñado de tal forma que para los terroristas de FARC su vida criminal sea higienizada por completo hasta llegar a la posesión del poder político con curules en el congreso con una mínima reparación y verdad –Por ejemplo la ONU se lleva 7132 armas sin poderse determinar su procedencia, es decir, su fabricación, como se compró, por donde entro al país, quienes las trajeron, como las negociaron, con qué dinero se compró etc, etc, etc.

Contraste para nuestros soldados que llevan años en prisiones enfrentando una guerra judicial desventajosa, esgrimieron su defensa contra un monstruo judicial tan colosalmente zurdo que el que cae en sus redes no sale bien librado, es así como los arrodillaron, acabaron con sus familias, los dejaron en la pobreza, el poco dinero que tenían se los llevo un abogado que no cumplió con su deber y en muchos casos dejaron los procesos tirados entendiendo y afirmando tajantemente que no había nada que hacer porque el uniforme y las botas son indefendibles.

Cambiar una prisión casi eterna por la libertad que ofrece la JEP es la mejor opción para cerrar un ciclo no solo del conflicto sino de la vida de cada uno de nuestros hombres recluidos en las cárceles militares y civiles del país. Esto es solo lo que les ofrece la JEP: “Libertad” porque no ofrece nada más.

De los primeros militares que recuperaron su libertad salieron a asumir su nueva condición en un país donde las oportunidades laborales son nulas para una persona que estuvo en prisión por muchos años y más si es militar, las oportunidades laborales son cero para nuestros soldados, aún se vive en Colombia con el estigma de miedo el dar empleo a una persona que estuvo privada de su libertad.
Tenemos la siguiente situación, nuestros militares no han tenido un proceso de adaptación a la vida civil acorde, muchos de ellos no han terminado la primaria y el bachillerato a pesar de que en los establecimientos de reclusión y centros militares penitenciarios del país se hace un proceso importante pero insuficiente porque los procesos no culminan con éxito ya que el apoyo por parte del sector privado no existe, sumado a esto que los procesos iniciados culminan cuando el militar sale con su libertad y no tienen una continuidad afuera. Por esta razón, el problema social tiende a la alza cuando los índices de desempleo son incrementados con nuestros militares en libertad.

No hay un trabajo social ni económico para post penado donde se asegure que una vez recuperada su libertad puedan ser un instrumento útil para su familia y la sociedad. La asimetría es palpable hasta del trato social que están recibiendo en estos momentos nuestros uniformados.

Aquí hay que entender algo, nuestros soldados en su mayoría vienen  de los estratos más humildes de nuestro país –tanto urbano como rural- y una vez saliendo de su prisión militar vuelven a ella donde el foco de violencia es supremamente marcado por conflictos barriales generados por micro tráfico, combos, BACRIM y demás tentáculos de la delincuencia donde nuestros soldados con su entrenamiento militar se convierten en un insumo apetecido para estos grupos o de lo contrario se verían envueltos bajo el huracán del desplazamiento forzado de sus hogares, barrio, ciudad o región.

Ahora bien, tengo casos registrados de oficiales y suboficiales que una vez recuperada su libertad varios de ellos incluso con estudios superiores profesionales y especializaciones se encuentran trabajando construcción -no se desacredita este trabajo por supuesto, por el contrario, enfatizo es en la necesidad que se ve envuelto este militar profesional altamente capacitado para terminar asumiendo un trabajo como este- desperdiciándose completamente personal brillante e inteligente que es importante para contribuir notablemente en el post-acuerdo.

Como no ser importante un militar que estuvo en el conflicto, recorrió centímetro a centímetro el país con su equipo y fusil, enfrentó solo la guerra jurídica, estudió, se preparó profesionalmente y recupera su libertad para ser desechado y descartado por la sociedad. Por el contrario, es un baluarte importante que podrá contribuir a la sociedad con rigor y profesionalismo. Una vez más el Ejercito no hace presencia para ayudar a sus hombres –en muchos casos, sus mejores hombres-, para el alto mando, su contribución fue la de gestionar libertades y nada más, una vez en la civil[4]  el abandono ya es total de parte de la institución castrense.

Este panorama es contradictorio con los beneficios que tienen las FARC en su proceso de resocialización para los guerrilleros rasos, ni que hablar del futuro laboral que tendrán en el congreso los miembros del secretariado. De esta manera vemos como de subversivos están pasando a ser escoltas bajo el amparo y la capacitación de la Unidad Nacional de Protección (UNP)[5]. –No sé porque, pero me parece que los camaradas comandantes de esa organización criminal si han defendido los intereses de sus hombres para el post-acuerdo-.

Ya para finalizar, quiero enfatizar en la asimetría como modelo inequitativo para un país que le apuesta a una paz real, estable y duradera. No podemos hablar de paz cuando una de las partes del conflicto es la más golpeada y pisoteada sin oportunidad siquiera de poder levantar la cabeza para reivindicarse con la sociedad, no puede ser que muchos de nuestros militares que afrontaron la colosal guerra jurídica y muchos de ellos inocentes hoy por hoy estén bajo la sombra de la exclusión total, otros hasta del destierro porque ya piensan en irse del país y arrancar una nueva vida. No puede ser que los colombianos no valoremos ese esfuerzo que ellos han hecho por la defensa de la libertad y la democracia dejando de lado hijos y familia para ser arrodillado por el aparato judicial y una vez recobrado su  libertad verse como el antagónico del conflicto, con oportunidades suprimidas para poder iniciar de nuevo y sin las herramientas necesarias para recuperar la poca familia que le queda. Mientras exista asimetría, nuestros militares estarán condenados de por vida.



[1] RAE, Real Academia Española, Definición de Simetría, Del lat. symmetrĭa, y este del gr. συμμετρία symmetría. Palabra Femenina.
[2] El concepto de guerras asimétricas y del uso estratégico de la asimetría, entendido en su forma más amplia como el uso de algún tipo de diferencia para obtener una ventaja sobre el adversario (Metz y Johnson, 2001)
[3] Martin van Creveld, The Transformation of War, The Free Press, Nueva York, 1991.
[4] Termino militar utilizado para hacer referencia a la vida no castrense, es decir, a la vida fuera de los establecimientos militares.
[5] Ver: Presidente amnistió a primeros 305 miembros de Farc. En Facatativá, la ONU también les entregó el certificado del desarme. Se preparan para ser escoltas. http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/guerrilleros-amnistiados-por-santos-para-curso-de-escoltas-98188

miércoles, 17 de mayo de 2017

Carta de un soldado herido en su honor

Bello, Antioquia. Miércoles 10 de Agosto 2016

Con dolor de patria escribo estas palabras sobre el papel del olvido, con el corazón en mis manos palpitando de dolor, con el alma delirando de tristeza y con un gran nudo atorado en mi garganta. Manifiesto en letras lo que mis labios desgastados vienen proclamando en mudas manifestaciones, denuncias y consignas levantadas al silencio que: “Colombia NO MERECEN NI MERECERÁN nunca el sacrificio que nuestros soldados han hecho por la defensa de la democracia y la institucionalidad del país”, sin embargo, a pesar de no merecer tal sacrificio ahí siguen y seguirán firmes para defendernos, con la humildad que conlleva el ser uno entre mil y con la bendición de Dios el poder ofrendar su vida por una patria sin memoria y sin agradecimiento.

Quien escribe esta carta soy yo, un patriota que ha sido humillado en su honor y en su ser pero jamás doblegado, un soldado de la patria que con gallardía ha afrontado la demencial maquinaria judicial izquierdista implementada desde la guerra jurídica pero que aún sigue en pie de lucha con su equipo de combate y que aún está dispuesto a dar la pelea hasta más allá de lo creíble, así ya no tenga más dinero en mi bolsillo por causa de la defensa ejercida ante un monstruo colosalmente jurídico que a su paso dejó solo ruina económica pero jamás decaimiento de la moral. Lo que sí es claro, es que no estoy solo, junto a mi existen compañeros de armas  con la férrea convicción de que mancillar nuestros nombres no acabarán con nuestro ímpetu de combate judicial.

Con mis soldados, fuimos señalados, calumniados y condenados, fuimos a todas las instancias que pudimos, luchamos por defender nuestro nombre, honor e inocencia, sin embargo, las sentencias fueron condenatorias presentándose falta de garantías procesales donde no se consideraron ni tuvieron en cuenta pruebas cruciales a nuestro favor que demostraban lejos nuestra inocencia.
Asumí junto con mis subalternos la condena impuesta por una justicia imparcial- a pesar de no estar de acuerdo con ella ni con sus fallos-, respete las decisiones de los encargados de impartir justicia con la obediencia que un soldado de la patria aprende religiosamente desde el primer día que se pone las botas –a sabiendas que pertenecían muchos a ONG´S de izquierda-, y a pesar del señalamiento injusto que recibí le cumplí al país y a la justicia pagando físicamente hasta el último día.

Pase por cárceles, penales y centros militares penitenciarios viendo como la guerra jurídica desmoronaba poco a poco la institucionalidad y acrecentaba la humillación y destitución de los mejores soldados de un Ejército grande y victorioso desde Bolívar, Santander y Córdova.

Desde los barrotes vi cómo se sumaban a esta pena compañeros valientes y valerosos que asumieron sin titubear la consigna constitucional, vi como la moral de las tropas decayó dudando de una misión que se convirtió absurda. Y fue así como recibimos el desprecio y el olvido no solo de Colombia sino también del mismo Ejercito que en su momento nos dio la espalda, sumado a este, un gobierno que fue sordo ante el clamor de los que pedíamos garantías jurídicas –no impunidad, sino derecho a un juicio justo- y la reforma de la justicia penal militar.

Compartí con delincuencia común, guerrilleros y gente de Autodefensas; nos sentamos en la misma mesa, jugamos futbol, celebramos días de madres, días de amor y amistad y fue ahí donde pude evidenciar como nuestras vidas hacían una pausa dentro de esos muros. Vi la cara y los ojos de la humanidad de cada uno de los actores de este conflicto. Sin embargo pude darme cuenta que así como nosotros los oficiales, suboficiales y soldados que nos encontrábamos con los grilletes puestos ejercíamos nuestra defensa jurídica, los demás actores seguían sus mismas convicciones sin renunciar con ello a sus causas y sus ideales. Compartimos los mismos espacios pero la hoja de ruta no cambiaba y seguíamos acompañando y apoyando a los que afuera de la prisión no estaban en pausa, nosotros a nuestros soldados y ellos a sus camaradas.

Desde los barrotes observe un país ajeno e indiferente, esa no era la Colombia que juré ante Dios y la bandera defender o bueno por lo menos creí haber jurado defender otro tipo de país. Lo que nadie podrá entender es que los militares asumimos la responsabilidad que muchos no quisieron asumir, porque la patria se fortifica, se construye y se defiende, la patria no se levanta solo criticando desde un sofá o la comodidad de la casa sino caminándola y edificándola y eso es lo que nuestros valerosos militares han asumido desde el día que juramos bandera –nadie más jura ante Dios un compromiso tan grande. En Colombia no les gusta asumir compromisos ni responsabilidades, por eso no lo hacen-.

Antes de finalizar esta carta escrita con decepción, no quiero dejar de lado lo único positivo que encontrarás en ella y es reconocer y exaltar el apoyo siempre recibido desde los principios de mi carrera militar hasta hoy por parte de mi familia, fueron y son incondicionales conmigo creyendo aún en la inocencia mía y la de mis hombres. A mis amigos más cercanos que me visitaron y estuvieron al tanto de mí, gracias, el señor los recompensará. Por último, doy gracias a Dios todo poderoso que no me ha dejado caer ante los grandes tropiezos de una profesión odiada por muchos pero asumida por pocos con gallardía y sin cobardía.

Posd: Mis memorias quedarán recopiladas y registradas en el libro que me encuentro actualmente escribiendo.







martes, 16 de mayo de 2017

¿El lado aceptable de la violencia?




“No se acepta ni se concibe que ponerse una camiseta del Che, de Pablo Escobar, o dibujar la imagen de estos asesinos en universidades y barrios sea lo más sano y conveniente para una sociedad que busca pasar la página de la violencia”

Latinoamérica es un continente con un arquetipo histórico muy parecido entre sus estados, el común denominador es que éstos aún en nuestro actual siglo se encuentran en constante formación y consolidación de estados garantistas que administren bien los recursos y supla las necesidades de sus conciudadanos.

Durante esa búsqueda incansable por encontrar el mejor sistema político, social y económico para ser implementado en cada uno de sus países se han venido presentando realidades de muy pocos amigos. Las luchas internas por independizarse y ser autónomos desencadenaron batallas, conflictos y enfrentamientos internos a sangre y fuego. Esta fotografía bélica se repitió en cada rincón geográfico de nuestras montañas Andinas, Cariocas, Incas, Aztecas y Mayas donde buscamos liberarnos del yugo español y portugués, luego desligarnos del control norteamericano e inicia la puja interna por saber qué hacer con los designios de cada nación.
Es por esto que podemos evidenciar momentos críticos de nuestra historia donde la reclamación por una reivindicación nacional desde el ámbito político, social y económico fue la constante, es así como se nos presentan en diferentes fechas del siglo XX momentos de violencia como la revolución mexicana, la revolución cubana, Revolución sandinista en Nicaragua, dictaduras bajo la consigna de no permitir la implementación del comunismo, guerras civiles, grupos terroristas con consignas Marxistas, Leninistas y Maoistas, luchas y enfrentamientos bipartidistas a muerte y un sin número de justificaciones que han llevado a que Latinoamérica se convierta en una prueba de error y ensayo sobre lo que es pertinente y beneficioso para cada país y que no.

En Colombia por ejemplo, llevamos 200 años de República y aún no sabemos qué hacer con esta gran nación, pasamos por épocas sanguinarias de violencia y por momentos en que los actores intervinientes en este conflicto tienen una justificación desde todo punto de vista para enfrentarse e imponerse.
Pero, la pregunta que me aboca en estos últimos años es: ¿La justificación de la violencia es buena dependiendo de quien la ejerza? Yo creo que esta pregunta merece una respuesta con gran contenido académico desde la sociología, la psicología y las ciencias políticas. Por lo pronto me remitiré a lo empírico a lo que vengo observando en nuestra gran cultura hispana.

Desde todo tipo de nivel social se puede evidenciar las preferencias de un grupo cultural, étnico y artístico por alguien que de una u otra manera evoque reivindicación o identidad de una lucha de clases, por esta razón vemos como muchos sin darse cuenta justifican el uso violento bajo premisas de tipo ideológico y político.

Desde la revolución cubana se hizo famosa una imagen del Che Guevara, fotografía que ha sido incesantemente reproducida por aquellos que justifican una causa política de tipo comunista y socialista. Pero no es solo eso, esta imagen que ha sido estampada en camisetas se convirtió junto con la “hoz y el martillo”[1] en un símbolo de la revolución con ideas Marxistas- Leninistas. Lo que muy pocos saben es que detrás de las ideas existe una doctrina y como doctrina conlleva a una implementación de índole ideológico, político y el más importante que es de tipo militar donde se procede a ser ejecutada al pie de la letra, es por esta razón que estas revoluciones no se hicieron solo bajo discursos políticos libertarios y pacifistas, sino que su ejecución y posterior implementación se debió al adoctrinamiento militar soviético, donde entrenaron a los militantes de estas organizaciones pare desarrollar acciones de tipo insurgente e irregular. Basta con leer el libro negro del comunismo para comprender como es el lineamiento de este modus operandi[2] de como persiguen y exterminan cualquier indicio de oposición ya que no es permisible una contra revolución, es por eso que se instaura un régimen autoritario. 

Detrás de esta consolidación ideológica hay una política de muerte, represión y persecución quien fue desarrollada por personajes como los hermanos Castro, y sus esbirros Camilo Cienfuegos y el mismo Che Guevara, o que lo diga Huber Matos Benítez quien fue dirigente revolucionario y terminó siendo perseguido y encarcelado por 20 años por traición y sedición. Gracias a Fidel –no quería convertirlo en mártir- que prefirió la cárcel no fue ejecutado a pesar que el Che y Raúl querían ponerlo en la palestra y darle muerte para que sirviera de escarmiento a quien decidiera revelarse contra ellos. Casos como este se multiplicó por miles, el fin era consolidar el sueño revolucionario, lo vergonzoso es que hoy por hoy muchos jóvenes sin conocer la historia portan camisetas del Che como si se tratara de un rock star o de un salvador, cuando la verdad fue un asesino sin precedentes.

A este fenómeno izquierdista Latinoamericano se le suman las dictaduras militares con tendencias de derecha, que por temor a ser implementado estos proyectos revolucionarios y subversivos decidieron hacerse del poder a la fuerza, sin importar en muchos casos pasar por encima de muchos de sus conciudadanos y sus democracias –vale la pena aclarar institucionalidades débiles-, su consigna, Combatir el comunismo y el socialismo a como diera lugar, no podían permitir que lo que se desarrolló en Cuba se implementara en sus países, tal es el caso de Chile, Argentina etc. Estas medidas desembocaron en represiones casi iguales a las que sufrían los disidentes cubanos, en este caso los que apoyaban las ideas soviéticas y la Cuba revolucionaria fueron perseguidos por el régimen dictatorial.
En últimas, ambas pujas de poder desencadenaron momentos de violencia sin precedentes en la historia Latinoamericana.

La apología al delito es muy fuerte, en Colombia por ejemplo, abundan las camisetas no solo del Che sino de Pablo Escobar, esto es generar un tipo de aceptación a la violencia que desencadenaron estos asesinos -es decir, esta violencia es buena- cosa diferente sería si alguien apareciera con una camiseta de Pinochet o de algún dictador –violencia mala- ahí si la mismas personas que promueven al Che se le irían encima intolerablemente a lincharlo, ¿acaso esta no es una democracia? Así como hay camisetas y murales del Che y los secuaces de Fidel, Pablo Escobar etc. ¿porque personas que piensan distinto no podrían expresar su afinidad con otros personajes que usaron la violencia para sus fines pero de otra línea?

Ahora bien, mi reflexión es abordar la aprobación del tipo de violencia. No se acepta ni se concibe ponerse una camiseta del Che o de Pablo Escobar, mucho menos dibujar la imagen de estos asesinos en universidades y barrios. No es lo más sano ni conveniente para una sociedad que busca pasar la página de la violencia, eso es hacer apología al delito.

La realidad es que ninguna violencia es buena sea de un lado o del otro, el autoritarismo genera represión y esta a su vez muerte social y humana, por esta razón no es conveniente que gente que se cree pacifista aparezca con imágenes de asesinos en camisetas y mucho menos en murales, si es así, deberíamos aceptar entonces cualquier reivindicación a la tendencia de alguna comunidad como tal contraria a esta, eso nos haría más tolerantes. No se puede combatir un solo lado y justificar el otro, o combates ambos por igual o no lo hagas, pero no podemos dejar que la sociedad clasifique la violencia y los asesinos sean etiquetados unos como aceptables y otros odiadas y rechazados. La violencia es violencia sin estratificaciones.





[1] La hoz y el martillo () es un símbolo que representa la unión de los trabajadores, generalmente es usado para representar al comunismo.
[2] Expresión que en latín significa "modo de operar”, se refiere en general a la manera de proceder de una persona o de un grupo de personas.

martes, 28 de febrero de 2017

Los No Alineados del Proceso de Paz


Muchas son las oportunidades que se le presentan a diferentes universitarios recién egresados de sus carreras profesionales y más cuando aún guardan el entusiasmo de devorar el mundo con su conocimiento y pretender cambiarlo, pero, que utopía se convierten estos deseos cuando te enfrentas a una realidad donde encuentras largas filas de profesionales frente a diferentes empresas u organizaciones de tipo privado y público con el ánimo de acceder a una oferta laboral que prácticamente solo ofrece máximo dos puestos.

Estas entidades a su vez juegan con el recién egresado debido a que en muchas ocasiones estos se ofrecen a trabajar por un salario que está muy por debajo de su perfil, sin embargo lo asumen porque quieren tener la oportunidad y adquirir experiencia; otros por el contrario, tienen la experiencia pero no se le miden a cualquier estipendio, y es entendible porque son profesionales que han realizado con mucho esfuerzo y disciplina especializaciones, maestrías y doctorados con el fin de enriquecer su perfil profesional y poder acceder a un puesto mejor con un salario superior.

Ahora bien, si para estos profesionales es difícil acceder al mercado laboral, ¿que podríamos pensar de aquellos profesionales que han pasado injustamente por una prisión o en el caso al que me voy a referir en este artículo a un “Militar que estuvo privado de su libertad”? Para mi ejemplo digamos que nuestro militar se llama el “Teniente Ríos”, el acaba de salir de un Centro Militar Penitenciario donde estuvo privado de su libertad por 10 años, su condena injusta solo dejo en él deudas como una multa de parte de la justicia colombiana de Setecientos Millones de pesos, desarraigo familiar, y una inhabilidad para no poder asumir por 20 años a un cargo público.

Él fue un Oficial preparado y entrenado desde la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova para asumir la dirección táctica y operacional de contraguerrillas, pelotones antiterroristas urbanos y compañías de choque del Ejercito Nacional, por eso dentro de sus estudios es profesional en Ciencias Militares, donde este título solo lo pueden tener aquellos que deciden seguir la carrera de las armas dentro de la oficialidad. Él a su vez, estuvo injustamente privado de su libertad enfrentando la guerra jurídica que ha perseguido a todos nuestros soldados, donde han arrojado en muchos casos condenas infames, pero más aún sin tener en cuenta pruebas, condenados con testigos falsos o en el peor de los casos con sentencias condenatorias sin derecho a la defensa.

Éste Oficial recupera su libertad después de diez años de cárcel pero fue una persona que no se dejó vencer por las adversidades, es un patriota, él desde su celda (al igual que muchos militares en su misma condición) asumió una condena injusta y en lugar de sentarse a llorar se dedicó a prepararse académicamente, se sumergió en los libros con el único ánimo de estudiar y mejorar su perfil para que cuando saliera en libertad pudiera trabajar para el sustento de su familia y ser una persona activa a la hora de aportarle a la sociedad y a la patria ya no desde la institución castrense sino desde el ámbito civil. Sacó adelante dos carreras profesionales, estudia una especialización y sumado a este perfil profesional realizó varios cursos técnicos con el SENA junto con un sinnúmero de Diplomados.

Él recupera su libertad y como es una persona proactiva empieza de inmediato a sumarse al grupo de profesionales que buscan oportunidades laborales, encontrándose con la realidad que ya expuse al inicio del presente capítulo, pero con una gran diferencia de los demás, en tres oportunidades de trabajo y en tres diferentes empresas la respuesta fue la misma: “Usted cumple el perfil, tiene una muy buena hoja de vida y está por encima de muchos que aspiran a este puesto, pero su pasado “criminal” no le ayuda, así mismo, usted está inhabilitado para trabajar en cargos públicos y a pesar que ésta es una empresa privada no lo podemos tener aquí y mucho menos contratar”. Cruel realidad para una persona que a pesar de asumir con gallardía y decoro una condena injusta –y que lucho por todos los medios hasta quedar en la quiebra económica por asumir su defensa junto con sus compañeros- emitida por parte de la justicia Colombiana se le cierren las puertas de esa manera con la estigmatización que esto conlleva, sumado a esto los miedos que generan para muchos darle trabajo a una persona que pasó por una prisión, pero ahora sin derecho a una oportunidad.

Debido ante un panorama oscuro como este, cualquier persona en esta situación termina haciendo cosas indebidas de forma desesperada, pero no, él tiene fé de que pronto se abrirá la puerta que le dará la oportunidad, él tiene hijos por los que debe responder pero no se deja confundir por el desespero. Sale en su momento una convocatoria para la misma institución a la que trabajo por más de 13 años pero en este caso podría aplicar como politólogo, situación por la cual prepara su hoja de vida y la presenta en las oficinas castrenses, y como si fuera un déja vú, su hoja de vida en este caso ni siquiera es recibida ni tenida en cuenta, el oficial encargado de recibirlas argumenta que ya hay muchas hojas de vida para politólogos y que no había razón de recibirla, el Teniente pide que se la reciban que no importa que hayan muchas solo que le permitan participar de la convocatoria, a lo que el oficial le contesta que ¡No!  Y que además la entregó tarde –falacias porque aún estaba vigente la fecha límite de plazo para la entrega de hojas de vida-, ante la insistencia del Teniente para que le recibiera su documentación el oficial encargado al final le dice que no insista que ese puesto ya tenía nombre y que la hoja de vida de él no tenia chance por haber estado en un Centro Militar Penitenciario.

Situaciones extremas las que deben de asumir nuestros militares en un país sin memoria, donde se habla de paz y oportunidades para todas las partes participantes del conflicto y con lo que nos encontramos es que la balanza siempre estuvo inclinada para el lado incorrecto. En un país donde la justicia premia e indulta terroristas con “oportunidades laborales y políticas”, libera violadores y absuelve asesinos por falta de pruebas (caso colmenares), donde nunca se investigó la Farc política, donde se premian narcotraficantes con la oportunidad de ser congresistas, donde la corrupción solo la asumen los de abajo y los de la élite política corrupta sigue impune, donde el carrusel de las contrataciones es un capitulo olvidado. Pero cosa contraria es aquella justicia que es contundente, eficiente y eficaz a la hora de perseguir y condenar militares.

De este proceso de paz solo le hablaron a los militares de liberarlos de su prisión, a otros de solucionar sus problemas jurídicos y para mayor descaro que otros –de forma indirecta- asuman lo que no hicieron con tal de salir rápido, pero, ¿de ahí en adelante qué? ¿Qué les ofrece a ellos la paz de nuestro impopular presidente? En los centros militares penitenciarios solo les hablan de salir en libertad, ¿Pero de las oportunidades que?, si este ejemplo es el que vive nuestro Teniente que se preparó y estudió, ¿Que pueden esperar nuestros soldados que muchos de ellos no tienen la primaria y el bachillerato? ¿Qué Colombia es la que va a recibir a estos hombres que entregaron los mejores años de su vida al servicio de la patria dejando de lado hijos y familia? ¿Qué oportunidades hay para las familias de estos hombres que asumieron el acompañamiento moral desde su prisión? Porque aquí no podemos hablar solo del militar sino de su núcleo familiar, si lo que se busca es la no repetición de un conflicto prolongado y lo que queremos es evitar que este vaya a mutar bajo otro panorama ¿Qué oportunidades hay para nuestros soldados en una sociedad con altos índices de desempleo y con una reforma tributaria que tienen ahogados a pequeños y medianos empresarios? ¿Cuáles son la oportunidades que se vale la tan afamada paz que no tienen en cuenta ni siquiera a las familias de estos héroes?

Señor presidente, esto no es solo mirar para la zurda suya sino también para el lado donde están los hombres que vistieron con honor el uniforme de la patria, porque estos a diferencia de esos bandidos solo han venido pidiendo en los últimos años garantías jurídicas para una defensa digna, revisión de procesos, libertad para los que llevan más de 5, 6 y 7 años de prisión –hombres que a diferencia de los otros ya pisaron una cárcel y llevan muchos años en ella asumiendo de forma justa o injusta su responsabilidad-, libertad para los mismos que llevan esa cantidad de años pero sin solución jurídica.

Ellos a diferencia de las FARC no están pidiendo participación política, aunque si hacemos honor a la verdad usted debería de darles la misma oportunidad de que lo hagan para el pos acuerdo, porque usted en muchas alocuciones afirmó airadamente y de forma efusiva que las mismas prebendas para unos eran para los otros, así que darles participación política para nuestros militares que enfrentaron la guerra jurídica no sería descabellado. Además, usted lo puede hacer, como ya le dieron grandes facultades de decisión política y tiene un congreso que aplaude y notifica todo lo que usted diga de aquí en adelante debería de tener en cuenta esta sugerencia. Reivindíquese!!!

Termino no sin antes decir que sueldos de 1’800000[1] para terroristas que harán parte de la UNP son una muestra de que las oportunidades son solo para el lado que se mire, porque universitarios recién egresados trabajan por una suma muy inferior a esa, otros no alcanzan esa suma a pesar de muchos años de estudios académicos y con gran experiencia y un militar recién salido de prisión como van las cosas no vera esa suma ni en los sueños de aquel país utópico de la paz dibujada y prometida por nuestro nobel santificado.


Christopher Rivers.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Proyecto integrador

Trabajo realizado para la Especialización en Gestión de Proyectos.

NOMBRE DE LA EMPRESA:
VDM ORANGE SAS

Descripción de la empresa:

Empresa dedicada a la producción, fabricación, comercialización y exportación de vino de naranja. Este vino se elabora con vino blanco protegido por la denominación de origen del mismo nombre, que deberá seguir presente en el producto resultante por lo menos en un 75% del volumen. El color del vino evoluciona desde color naranja oscuro a marrón. El color marrón surge por el proceso de secado al sol de las uvas antes de la fermentación.

Misión

Comercializar los mejores Vinos nacionales e internacionales, ofreciendo una calidad y servicio reconocidos, generando así un mayor consumo y cultura vinícola en la sociedad mexicana.

Visión

Ser una empresa líder y competitiva en la comercialización de vinos selectos, ofreciendo una adecuada relación calidad-precio, logrando el reconocimiento por parte del cliente.

Objetivos del proyecto

Objetivo general:
·     
   Incursionar en el mercado internacional sobre la exportación de vino de naranja, sosteniendo una calidad importante para poder competir en el mercado internacional de esta manera poder mantener os precios competitivos en el mercado. De esta manera permitir la sostenibilidad de la empresa en el mercado global.

Objetivos específicos:
·         
    Aplicar experiencia y tecnología en los procesos de producción que permitirán elaborar un producto final con estándares de calidad, aptos para competir en el mercado.
·         Proyectar un enfoque social como alternativa que permita dar un respaldo y  confianza a la empresa permitiéndose así la apertura de líneas de comercio orientadas al apoyo social de las comunidades que hacen parte del proyecto.
·   
    Optimizar el uso eficaz de los recursos humanos y económicos, así como el aprovechamiento de los insumos y desechos, permitiéndonos reducir costos y optimizar la producción, abriendo la opción de llevar precios competitivos al mercado con productos de excelente calidad, que permitan la sostenibilidad de la empresa y que generen en el cliente un respaldo al bien adquirido.

Valores corporativos

Transparencia: Realizamos nuestra gestión de forma objetiva, clara y verificable.

Respeto: Interactuamos reconociendo los intereses colectivos, la diversidad individual, la sostenibilidad de los recursos naturales y la institucionalidad.

Equidad: Procedemos con justicia, igualdad e imparcialidad, buscando un impacto social positivo e inclusivo.

Integridad: Actuamos con firmeza, rectitud, honestidad, coherencia y sinceridad.



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Presentaciones


jueves, 28 de julio de 2016

Colombia, un país de criticones


Autor: Christopher Rivers

Con la llegada de los juegos olímpicos que se realizan cada cuatro años, Colombia empieza a sentir fiebre olímpica y los ojos empiezan a recaer sobre los llamados deportes individuales que son prácticamente los deportes insignias de estas justas deportivas incrementándose la ansiedad por conocer el desempeño de nuestros atletas olímpicos con el tricolor patrio en su pecho y uniforme. En este periodo de cuatro años nuestros más grandes deportistas han dejado cuerpo, alma y espíritu por seguir una rutina de entrenamiento que los llevaron a estar en las grandes ligas de los deportes tradicionales desde la antigua Grecia.

Hoy, cuando faltan unos pocos días del encendido de la llama olímpica me atrevo a realizar un juicio propio y crítico de los posibles comentarios de calle que se escucharán a lo largo de nuestra geografía colombiana sobre los factibles resultados deportivos en estas competencias olímpicas y estas críticas se las haré a esa masa de colombianos promedios que terminaron convirtiendo la crítica en un mal llamado “criticar”.

En Colombia, mis compatriotas desde hace unos años para acá volvimos la crítica un juicio negativo pormenorizado, aplastante y destructivo sobre una acción de tipo público (a veces sobre actuaciones de tipo privado); según la real academia de la lengua española define la palabra crítica -siendo ésta un adjetivo- como: “Inclinado a enjuiciar hechos y conductas generalmente de forma desfavorable”. Pero a su vez define el verbo criticar sobre dos definiciones, la primera: “Analizar pormenorizadamente algo y valorarlo según los criterios propios de la materia de que se trate” Y la segunda: “Hablar mal de alguien o de algo, o señalar un defecto o una tacha suyos.” De acuerdo a lo anterior el colombiano promedio accede a la segunda definición, donde la acción de criticar la volvieron una destrucción verbal de forma negativa, tan negativa que acaba con palabras los juicios y las actuaciones de quien las realiza.

Teniendo ya nuestra definición clara, Colombia se volvió un país de criticones, donde lo único que hacen es criticar sin juicios de valor el desempeño de las personas que “SI” hacen, realizan  y actúan bajo un sentimiento de superación personal para obtener resultados de forma individual pero con eco colectivo; y me quiero referir en este caso a nuestros grandes y emblemáticos deportistas. ¡Si! a esos hombres y mujeres que día a día se hacen solos y se forman solos, a esos hombres y mujeres que se esfuerzan jornada tras jornada, noche y día por dejar el nombre del país y la bandera en la cúspide del mundo, esos que con hambre físico superan infinidad de obstáculos para convertirla en hambre de victoria donde su fatiga es superada bajo el fuego del espíritu, mereciéndose el apelativo de “gladiadores deportivos”. Esos son nuestros deportistas que se hacen con las uñas, retando las adversidades y venciendo lo imposible.

La semana pasada al terminar el tour de Francia al no darse el resultado esperado que era el triunfo de Nairo Quintana sobre el británico Christopher Froome, empezó a llover todo tipo de críticas y entre esas las del colombiano del común afirmando de forma tajante: “ Nairo es un miedoso, Nairo es un blando, a Nairo definitivamente le falta mucho es mejor que se dedique a otra cosa más bien” y de ahí en adelante todo tipo de calificativos incultos que no merecen que les gaste ni una sola letra en este artículo.

Acaso -pregunto yo-, ¿alguno de nosotros le tocó sacar de su bolsillo y decirle a Nairo en su época de formación, que le daba los pasajes para que pudiera ir a otra ciudad fuera de Boyacá y este muchacho pudiera competir y foguearse?, los criticones dirán que eso no es problema de ellos que para eso está el estado y yo les respondo que Nairo tampoco tiene obligación con ningún de nosotros porque el estado no lo apoyo como debía de ser, porque las políticas estatales en cuanto al deporte son muy nefastas en comparación con países como Brasil y Estados Unidos; y si Nairo esta donde esta es por amor familiar, amor propio, por deseos de superación y porque en su momento contó con las personas que reconocieron su potencial, en ese momento jamás estuvieron los criticones apoyando. Lo que sí es verdad es que gracias a ese esfuerzo de nuestro Nairo hoy los colombianos podemos sacar pecho y sentir sus victorias como nuestras a pesar de que son ajenas a nosotros.

Esa ausencia estatal en el deporte no es un invento mío, lo viví yo mismo cuando era un niño donde competía por Palmira y el Valle en atletismo en la categoría infantil, tocándonos vender empanadas, hacer rifas para conseguir dinero y costear tanto pasajes como viáticos cuando competíamos fuera del departamento; y les estoy hablando de una potencia nacional deportiva como el Valle del Cauca que se pelea año tras años juegos nacionales con Antioquia, y si esto sucede en el Valle imagínense por un momento como les toca a nuestros deportistas en departamentos como Casanare, Caquetá, Meta, Amazonas, Putumayo, Boyacá, Santanderes y demás.

Válgame Dios si no conseguimos los resultados esperados en los olímpicos, los criticones de calle de nuevo empezaran a hacer de las suyas y a estos se les suman los de redes sociales, donde no hacen nada por construir país pero si son los primeros en tirar teclas venenosas contra nuestros deportistas, en apuñalar con sus palabras los esfuerzos casi solitarios de un excelso grupo de gladiadores que se mueven bajo el deseo de poner a sonar el himno nacional en mundiales y olímpicos, a pesar de que el estado solo aparece bajo la figura de otros oportunistas llamados politiqueros. A esos si hay que tenerles miedo, solo aparecen en cámaras y en fotos regalando casas y prometiendo cosas a nuestros deportistas con el fin de salvar la imagen casi deteriorada que tienen en las encuestas. Solo en ese momento de victoria aparecen los que fueron invisibles alardeando con triunfos ajenos y volviéndolos en triunfos políticos.

No olvidemos que el deporte, el arte y la cultura es lo que hace grande un país y aquí faltan muchos Nairos, Anaconas, figueroas, salazares, asprillas, y mujeres berracas como Mariana Pajón, Jacqueline Rentería, María Isabel Urrutia, Yuri Alvear, Catherine Ibargüen, entre otras.

Usted que me lee si es uno de esos criticones, donde el criticar es su pan de cada día, le aconsejo que se pregunte si usted construye o destruye país, cuestiónese si usted ha acompañado jornada tras jornada los entrenamientos de nuestros deportistas, y recuerde si usted apoyo moralmente a nuestros representantes deportivos, si no lo ha hecho coja su crítica, dóblela y guárdela en el bolcillo de su camisa, porque aquí lo que necesitamos es constructores de país y no destructores  de sueños. Si su excusa radica en echarle la culpa al estado, pues le recuerdo querido amigo que ahí también la culpa es suya, porque usted acolita elecciones tras elecciones los mismos corruptos, se amanguala con las malas administraciones, promueve los clientelismos, apoya la corrupción no denunciándola, compra votos y conciencias, además, tampoco se ha preocupado por ser un agente generador de cambio sino un destructor de buenas acciones.


Artículo dedicado a nuestros deportistas anónimos que se esfuerzan día a día por conseguir sus resultados a pesar del poco apoyo estatal, a mi tío Gustavo Ríos por ser el apoyo incondicional de mi prima Daniela Fitzgerald Ríos promesa del ajedrez vallecaucano quien a sus 13 años ya ha dejado el nombre del valle en lo más alto a nivel nacional.

martes, 5 de julio de 2016

Conflicto Socio-Ambiental

Les comparto el presente trabajo que realicé para la asignatura "Seguridad y Defensa Nacional" en mi Universidad Militar Nueva Granada cuando adelantaba mis estudios de Relaciones Internacionales y Estudios políticos.

 MEDIO AMBIENTE Y DEFENSA NACIONAL





Presentado por:
 D6902462



Presentado a:
Dra. ANA MOLINA


UNIVERSIDAD MILITAR NUEVA GARANADA
2015



CONFLICTO SOCIO-AMBIENTAL
Parque Nacional Puinawai (Guainía): Minería Ilegal (Coltán)



Identificación e importancia del conflicto ambiental que voy abordar.

El Parque Nacional Puinawai queda en el departamento de Guainía en la región oriental del territorio colombiano, en límites con los países de Venezuela y Brasil, es un extenso territorio habitado por comunidades indígenas como los Puinaves y Curripacos. (Semana., 2013). Esta zona geográfica adquiere importancia a finales del año 2009 con el anuncio del presidente de Venezuela Hugo Chávez, sobre el descubrimiento de un gigantesco yacimiento de Coltán cerca de la frontera con Colombia[1], desde entonces a la zona han llegado comerciantes, especuladores y grupos armados alrededor de un negocio que para el año 2009 se pensaba podría mover más de 40 millones de dólares. Sin embargo, desde hace unos cuatro años atrás este mineral está siendo extraído de esta región para exportarlo a comercializadores internacionales. El boom del Coltán, ha despertado el interés de diferentes empresas que empezaron a tramitar ante Ingeominas (Instituto Colombiano de Geología y Minería) los permisos para extraer el Coltán de excelente calidad en 35.000 hectáreas entre Vichada y Guainía.

¿Cuáles son los sujetos que participan en el conflicto ambiental?

Actores gubernamentales relevantes: Presidencia de la República, Ministerio de Minas y Energía, Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Policía Nacional, Armada Nacional de Colombia, Gobernación de Guainía, Defensoría del Pueblo, Parques Nacionales Naturales de Colombia.

Los nombres de compañías o empresas

·         Grupos Armados Ilegales
·         BACRIM
·         Mineros artesanales
·         Traxys Europe SA
·         Disercom SA de Colombia
·         Coltán SAS

Organizaciones de justicia ambiental y otros partidarios: Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), Resguardos Indígenas (Remanso del Chorro Bocón, Río Atabapo e Inírida, Barranquito Laguna Colorada, Cuenca medios y alta del río Inírida), WWF Colombia, Universidad Nacional de Colombia.


¿Cómo y por qué surgió el conflicto?

Para entender este conflicto debemos determinar primero la posición geoestratégica donde está ubicado el departamento de Guainía, situado en el triángulo fronterizo entre Colombia, Venezuela y Brasil donde los "minerales conflictivos"[2] tienden a convertirse en arma estratégica de paramilitares, guerrilleros y narcos. Segundo, estas minas ilegales se encuentran ubicadas en zonas denominadas por el gobierno como “zonas rojas”. Tercero, sus daños ambientales son notables y los principales afectados son los residentes y las comunidades indígenas.

El señor Mauricio Cárdenas quien para el año 2012 fungía como ministro de minas y energía declaró: “Hemos visto la aparición de grupos ilegales involucrados en actividades mineras, especialmente en tierras raras en el oriente de Colombia. Son áreas distantes y remotas, en las que la minería es ilegal, para nosotros ellos son una preocupación de seguridad nacional” (Espectador., 2012).

Dentro de los impactos ambientales Visible tenemos: Pérdida de paisaje / degradación estética, la deforestación y la pérdida de la cobertura vegetal.

Impactos ambientales Potenciales: La contaminación del aire, la pérdida de biodiversidad (fauna, la agro-diversidad), los incendios, la inseguridad alimentaria (daños a los cultivos), el calentamiento global, la contaminación del suelo, la erosión del suelo, aguas superficiales contaminación / Disminuir agua (físico-químicas, biológicas) la calidad, la contaminación de las aguas subterráneas o el agotamiento, alteración a gran escala de centrales hidroeléctricas y sistemas geológicos, reducido conectividad ecológica / hidrológico.

Este problema se agudiza por la corrupción institucional, constantes cambios en la demarcación de tierras, la nueva legislación es insuficiente y la presencia estatal es escasa para la solución de los problemas sociales y ambientales.


PLANTEAMIENTO DE ALTERNATIVAS EN LA RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO AMBIENTAL

El conflicto que he venido trabajando e investigando a lo largo de esta asignatura es: “Conflicto socio-ambiental en Colombia (2013) Parque Nacional Puinawai (Guainía): Minería Ilegal (Coltán)”; como todo conflicto este no es ajeno a su complejidad si tenemos en cuenta la clase de actores que participan directamente dentro del mismo, de igual manera, el extenso territorio de 72.000 hectáreas rico en biodiversidad como lo es el departamento de Guainía hace más compleja la situación si consideramos que posee uno de los principales parques naturales del país. Esta zona de reserva natural fue declarada como zona estratégica minera de la Amazonía, por tal motivo esta mera condición conlleva a unas obligaciones de respeto por el medio ambiente, generando prohibición para la explotación indiscriminada sobre ningún punto de vista, entiéndase como minería, siembra de productos ilícitos y deforestación.

Debemos comprender que esta región históricamente ha sido habitada por comunidades indígenas como los Puinaves y Curripacos, quienes tradicionalmente han desarrollado la actividad de minería artesanal, así mismo, esta zona tropical del país tiene abundancia de minerales  como columbio y tantalio, cuya combinación da como resultado El Coltán. Mineral usado como materia prima para la fabricación de equipos electrónicos altamente tecnológicos.

Como toda problemática o conflicto que presenta nuestro país, se ven involucrados los intereses políticos, y este caso no es la excepción a la norma; El centro de gravedad del conflicto socio-ambiental radica en varios aspectos relacionados con intereses económicos y políticos, implicando un punto coyuntural critico sino olvidamos que Colombia no tiene desde su legislación políticas serias y medidas de control para la minería ilegal, problemática que se agudiza cuando vemos la débil presencia estatal en este sector, sin embargo, el estado ha querido imponer su gobierno con presencia de la fuerza pública (La Armada Nacional y la Policía Nacional) resultando insuficiente. El Coltán y la zona estratégica donde se encuentra el Guainía implica un gran negocio muy apetecido por el estado, para las Farc (grupo armado ilegal que tiene alianzas con bandas de narcotraficantes, que ejercen agresión directa contra la población como: extorsión, desplazamiento forzado,  violencia, etc..) y el narcotráfico dando como resultado un gran negocio de explotación minera y control territorial, pero lo más importante aquí es el Coltán siendo este un mineral que mueve suficientes ingresos para el que lo comercia. Sumado a lo anterior vienen los reclamos de derechos de propiedad de la tierra y su explotación por parte de las mismas comunidades indígenas mencionados con anterioridad. El problema básicamente radica en la grave amenaza al ecosistema con la explotación indiscriminada de la minería ilegal, produciendo colosos impactos ambientales, disminución de las fuentes hídricas, contaminación de todas las vertientes fluviales con agentes químicos y obviamente la deforestación del parque natural. Critica la situación cuando el mismo estado colombiano apoya y favorece otros actores no estatales nacionales e internacionales, siendo estos las empresas que quieren ejercer presiones con la finalidad de obtener el monopolio de la explotación minera de manera absoluta en la región.

Alternativas de resolución del presente conflicto

Podemos inferir múltiples alternativas, pero en este caso creo que Colombia debe de aprender a solucionar sus propios problemas y dejar de lado la ayuda externa para la solución de sus conflictos internos, eso solo genera incapacidad estatal y a la vez debilidad gubernamental. Es por eso que el modelo o método de solución de conflictos aplicable a este caso es el “Modelo de Resolución Consensuada o Informal”, ya que consiste en que todos los actores del conflicto buscan su solución desde la toma de decisiones en el seno de la comunidad de manera consensuada, pero sin la intervención o participación necesaria de una tercera parte. Este método posee ventajas garantistas para las partes y a la vez es eficaz; se hace necesario ahondar esfuerzos para que el alcance, tiempo y costo sea favorable para todas las partes implicadas en especial para las comunidades de la región que a ciencia cierta es la que ha sufrido implacablemente el abandono estatal por años.


Se deberán de emplear mecanismos como la Mediación, la Facilitación y la Acción Comunitaria, con el fin de generar ambientes pacíficos y de confianza buscando establecer un punto de quiebre histórico que fortalezca e impulse el progreso y el crecimiento económico de la región, preservando el medio ambiente y realizando una política sostenible y sustentable sin comprometer los recursos naturales a futuro. Es importante tener en cuenta que tanto las comunidades indígenas como las empresas nacionales o multinacionales y el Estado Colombiano pueden llegar a un acuerdo consensuado en el menor tiempo, creando consensos con plenas garantías que conlleven a una feliz terminación del conflicto entre todas las partes. Pero por otro lado el problema radica es con los actores no estatales como los grupos armados ilegales: Las FARC, BACRIM y bandas de narcotraficantes que por razones de lucro y estrategia territorial no desean abandonar el negocio de la Minería Ilegal; por la cual en ese punto, el Estado Colombiano –desde mi punto de vista- por intermedio de la Fuerza Pública deberá seguir una política fuerte en cuanto a seguridad y defensa, desarrollando operaciones militares con el fin de erradicar o minimizar las actividades de minería ilegal con todo el peso de la ley. Y para esto, detrás de la fuerza pública debe de ir una política seria de preservación del ecosistema, garantización por el respeto de los derechos humanos, regulación de toda la normatividad necesaria o jurisprudencial en la práctica de la actividad de minería, y la garantía de que lo anterior se cumpla y se ejecute en la región de Puinawai, sin dejar de lado que es una zona de reserva estratégica minera de la Amazonía en el país, de única explotación para el Estado Colombiano. 

Debo concluir con que el método de resolución consensuado o informal es el que más se ajusta en este caso, debemos aprender a solucionar los problemas desde adentro y esta es la oportunidad, además, la aplicación de mecanismos como la Mediación, la Facilitación y la Acción Comunitaria, son garantías para las partes de que se pueda concretar y cumplir objetivos comunes con el consenso aprobado de todas los interesados. 




Biografía

García, C. (11 de Diciembre de 2012). Viaje al corazón de la minería ilegal en Guainía. . Obtenido de La Silla Vacía.com: http://lasillavacia.com/historia/viaje-al-corazon-de-la-mineria-ilegal-en-guainia-37128

Gómez, I. (Febrero 25, 2012). Amenaza en el Puinawai. Mayo 2, 2016, de El Espectador Sitio web: http://www.elespectador.com/noticias/investigacion/amenaza-el-puinawai-articulo-328717

Pérez-R, M. (24 de Junio de 2014). Coltan Parque Nacional Puinawai, Colombia. . Obtenido de EJEAtlas.com : https://ejatlas.org/conflict/coltan-parque-nacional-puinawai-colombia

Semana. (Marzo 29, 2013). La selva herida por la minería. Semana. Recuperado de http://www.semana.com/nacion/articulo/la-selva-herida-mineria/338157-3

Tiempo., E. (13 de Mayo de 2015). Tragedia ambiental por minería ilegal de las Farc en Guainía. . Obtenido de El Tiempo.com. : http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/tragedia-ambiental-en-guainia/15741718






[1] Coltán Parque Nacional Puinawai, Colombia. Ver: https://ejatlas.org/conflict/coltan-parque-nacional-puinawai-colombia
[2] Se les denomina así a los minerales como el Coltán o tungsteno, pero en especial al mercado negro del Coltán. También, son llamados así por violar normas federales y reglas internacionales, dispuestas por las Naciones Unidas y más recientemente por el gobierno de Estados Unidos. La Ley Dodd-Frank de 2010 les prohíbe a las empresas norteamericanas comprar recursos naturales obtenidos ilegalmente o en áreas controladas por criminales o terroristas. En la selva del Amazonas colombiano estas normas están desatendidas, especialmente ahora cuando la demanda de esos minerales está en aumento.